Cuidar de otros implica escuchar, orientar, contener emociones, resolver conflictos y estar presentes en momentos que pueden ser difíciles. Pero, ¿quién cuida a quienes diariamente asumen esta responsabilidad?

Desde Fundar hemos acompañado a diferentes instituciones de Ciudad Bolívar en procesos orientados al fortalecimiento del bienestar y la salud mental de quienes cumplen roles de cuidado. Nuestro trabajo parte de una premisa fundamental: para acompañar a otros de manera saludable, también es necesario aprender a cuidarse a uno mismo.

A través de espacios participativos y vivenciales, hemos brindado herramientas para abordar situaciones cotidianas como el manejo de conflictos, el reconocimiento y expresión de las emociones, la introspección y la reflexión sobre las propias experiencias. Para ello, hemos integrado estrategias como la arteterapia, ejercicios de introspección y actividades que permiten reconocer las emociones y encontrar nuevas formas de afrontarlas.

Sin embargo, hablar de bienestar no puede limitarse únicamente a adquirir herramientas para responder a las necesidades de los demás. También implica detenerse y preguntarse: ¿cómo estoy?, ¿qué necesito?, ¿cómo estoy gestionando aquello que me afecta?

Por esta razón, nuestros espacios también han puesto especial énfasis en el autocuidado de quienes cuidan. Reconocer el cansancio, identificar los propios límites, permitirnos expresar lo que sentimos y encontrar momentos para descansar no son actos de egoísmo; son prácticas necesarias para preservar nuestro bienestar y fortalecer nuestra capacidad de acompañar a otros.

El cuidado, entonces, se convierte en un proceso que va en ambas direcciones. Cuando docentes, orientadores, cuidadores y otros profesionales cuentan con espacios para reflexionar sobre sí mismos y fortalecer sus recursos emocionales, también pueden construir relaciones más saludables y generar entornos más protectores para las personas que acompañan.

Nuestro trabajo junto a las instituciones de Ciudad Bolívar busca precisamente abrir estos espacios: espacios para aprender, reflexionar, expresar, compartir y, sobre todo, recordar que detrás de cada persona que cuida también hay alguien que necesita ser cuidado.

Porque cuidar a otros empieza también por reconocer que nuestro propio bienestar importa.