Aunque solemos pensar en la felicidad como una experiencia personal, diferentes investigaciones sugieren que nuestro bienestar también está profundamente relacionado con la manera en que nos vinculamos con otras personas y con el entorno que habitamos.
Barrera-Hernández, Verdugo y Singh (2021) encontraron una relación positiva entre la felicidad subjetiva y las conductas prosociales y proambientales. Acciones como cuidar el medioambiente, ser generosos, ayudar a otros o actuar desde el altruismo y la equidad pueden estar asociadas con mayores niveles de felicidad. En otras palabras, parece que hacer algo bueno por los demás o por nuestro entorno también puede hacernos sentir bien.
Esto nos invita a mirar la felicidad desde un lugar diferente. No se trata únicamente de aquello que conseguimos, compramos o experimentamos individualmente, sino también de aquello que somos capaces de aportar. La forma en que utilizamos nuestro tiempo, las personas con quienes decidimos compartirlo y las acciones que realizamos pueden tener un papel importante en nuestro bienestar.
De hecho, López, Picazo y Gamboa (2020) señalan que el tiempo libre es uno de los factores relacionados con la felicidad. Pero quizás la clave no esté únicamente en tener más tiempo, sino en qué hacemos con él. Compartir, conversar, acompañar, ayudar o simplemente estar presentes para alguien puede permitirnos fortalecer nuestros vínculos y encontrar en las relaciones interpersonales una fuente importante de bienestar.
¿Realmente nos cuesta estar agradecidos?
Vivimos a un ritmo acelerado. Las responsabilidades, las preocupaciones económicas y una cultura marcada por el consumo constante pueden hacer que pasemos rápidamente de una cosa a otra sin detenernos demasiado a reconocer lo que está ocurriendo en nuestra propia vida. Como señala Bastos (2023), esta dinámica puede alejarnos de esa espontaneidad que muchas veces necesitamos para agradecer.
Pero quizá no nos cuesta estar agradecidos. Quizá nos cuesta reconocer aquello por lo que podemos estarlo.
Si entendemos la gratitud como un proceso de reconocimiento, agradecer implica primero identificar que hemos recibido algo y tomar conciencia del beneficio que esto representa para nosotros (Moyano, 2010). Y para reconocerlo necesitamos detenernos. Prestar atención. Mirar hacia adentro y también hacia nuestro entorno.
A veces pensamos que necesitamos grandes acontecimientos para sentir gratitud, cuando en realidad esta puede encontrarse en experiencias mucho más sencillas: una conversación que nos hizo bien, alguien que estuvo presente cuando lo necesitábamos, un momento de tranquilidad, la posibilidad de compartir con quienes queremos o incluso contar con un espacio en el que podamos sentirnos seguros y ser nosotros mismos.
Cuando comenzamos a prestar atención a estas pequeñas experiencias, también cambia la manera en que observamos nuestra propia vida. Lo cotidiano puede adquirir un nuevo significado y aquello que antes parecía invisible comienza a ocupar un lugar dentro de nuestra percepción de bienestar.
Y es aquí donde la gratitud se conecta nuevamente con la felicidad. Reconocer lo que recibimos puede despertar en nosotros una mayor disposición para devolver, compartir, cuidar y acompañar. Cuando somos capaces de reconocer lo que otros aportan a nuestra vida, también podemos estar más dispuestos a aportar algo a la vida de los demás.
Quizás por eso la felicidad no sea únicamente una experiencia individual. También se construye en los vínculos, en las pequeñas acciones que tenemos con quienes nos rodean y en la relación que establecemos con nuestro entorno.
Al final, agradecer puede ser mucho más que decir “gracias”. Puede ser una manera de detenernos, reconocer, conectar y recordar que nuestro bienestar también está relacionado con los demás. Porque, en muchas ocasiones, ser felices también tiene que ver con hacer de nuestro entorno un lugar un poco mejor.
Referencias
- Barrera-Hernández, L. F., Corral-Verdugo, V., & Fraijo-Sing, B. S. (2021). El futuro trascendental como determinante de las conductas sustentables y la percepción de felicidad. Revista CES Psicología, 14(1), 2–15.
- López, M., Picazo Lahiguera, C., & Gamboa Navarro, J. P. (2020). Análisis de la felicidad durante el tiempo libre: El papel de la conducta prosocial y material. Diversitas: Perspectivas en Psicología, 16(2), 233–244.
- Bastos Andrade, L. (2023). La primera propuesta de Martin Seligman acerca de la felicidad. Metafísica y Persona, (30), 99–113.
- Moyano, N. C. (2010). Gratitud en la psicología positiva. Psicodebate. Psicología, Cultura y Sociedad, 10, 103–118.