“Nadie puede recorrer el camino de la recuperación por otra persona.”

— Luz Cristina Pinzón C.

Durante mi paso por Fundar he vivido una realidad que transformó profundamente mi manera de comprender las adicciones. La escena se repite una y otra vez: una madre llama entre lágrimas diciendo: “Yo quiero ayudar a mi hijo, pero él no quiere ayudarse a sí mismo”.

Esa frase resume uno de los mayores dolores que deja la adicción. No solo afecta a quien consume; también enferma emocionalmente a toda la familia. Sin embargo, quien suele cargar el peso más grande es la madre.

La adicción concentra la atención del hogar en una sola persona. Los proyectos familiares se suspenden, las conversaciones giran alrededor del consumo y los demás miembros parecen desaparecer. La madre deja de dormir, vive en estado de alerta, posterga su salud y muchas veces abandona su propia vida intentando salvar a su hijo.

En Colombia, el Ministerio de Salud y Protección Social reconoce que los trastornos por consumo de sustancias constituyen un problema de salud pública que requiere un abordaje integral, incluyendo el acompañamiento a las familias y el fortalecimiento de las redes de apoyo. Asimismo, la Política Nacional de Salud Mental enfatiza la importancia del cuidado de los cuidadores y de la salud mental familiar.

A esta carga se suma una emoción silenciosa: la culpa. “¿Qué hice mal?”, “¿En qué fallé?”, “¿Por qué no me di cuenta antes?”. Son preguntas frecuentes, aunque la evidencia demuestra que la adicción tiene múltiples causas biológicas, psicológicas, sociales y ambientales. Ninguna madre, por sí sola, es responsable de que un hijo desarrolle una adicción.

Nuestra cultura también ha impuesto a muchas mujeres el papel de cuidadoras incondicionales. Aprendimos que amar era resolver, proteger y cargar con los problemas de todos. Pero ese modelo encuentra un límite frente a la adicción.

Aquí aparece un concepto fundamental: la codependencia emocional. Se trata de un patrón de comportamiento en el que la vida, las emociones y las decisiones de una persona terminan girando exclusivamente alrededor del problema de otra. La madre deja de preguntarse cómo está ella para concentrarse únicamente en cómo cambiar a su hijo. Intenta controlar sus decisiones, cubrir las consecuencias de sus actos, justificarlo y rescatarlo constantemente. Aunque nace del amor, la codependencia termina alimentando el sufrimiento de ambos.

Nadie puede recorrer el camino de la recuperación por otra persona. La decisión de cambiar solo puede surgir cuando quien vive la adicción reconoce su problema y decide buscar ayuda.

Por eso, el verdadero amor no consiste en controlar ni rescatar permanentemente. Consiste en practicar un amor responsable: establecer límites claros, dejar de asumir responsabilidades que corresponden al otro, proteger la propia salud física y emocional y permitir que cada persona afronte las consecuencias de sus decisiones.

“Soltar no significa abandonar. Significa dejar de sostener aquello que mantiene viva la enfermedad. Significa comprender que cuidar también implica cuidarse.”

Existen redes de apoyo que pueden acompañar este proceso, como Codependientes Anónimos (CoDA), grupos para familiares, atención psicológica y programas especializados en salud mental y adicciones. Pedir ayuda no es un acto de debilidad; es el primer paso para recuperar la propia vida.

Si realmente quieres ayudar a un ser querido con una adicción, empieza por priorizarte. Busca apoyo psicológico, acércate a una red de escucha, fortalece tus límites y sana tus propias heridas. Tal vez, cuando dejes de intentar controlar aquello que no depende de ti, abras el camino para que tu hijo también decida buscar ayuda.

Porque nadie puede salvar a otro olvidándose de sí mismo. Pero quien aprende a cuidarse puede convertirse en la mejor compañía para quien, algún día, decida iniciar su recuperación.

Referencias

  • Ministerio de Salud y Protección Social de Colombia. Política Nacional de Salud Mental.
  • Ministerio de Salud y Protección Social. Ruta Integral de Atención en Salud para personas con problemas y trastornos asociados al consumo de sustancias psicoactivas.
  • Codependientes Anónimos (CoDA). Información sobre codependencia y grupos de apoyo.